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<channel><title><![CDATA[Santa Maria y San Marcos Copta Ortodoxa - Pensamientos]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/pensamientos.html]]></link><description><![CDATA[Pensamientos]]></description><pubDate>Sat, 07 Jan 2012 13:33:25 -0800</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Muerte y Resurrección]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/muerte-y-resurreccin.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/muerte-y-resurreccin.html#comments]]></comments><pubDate>Mon, 25 Apr 2011 20:16:34 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/muerte-y-resurreccin.html</guid><description><![CDATA[Muerte y Resurrecci&oacute;n&nbsp;Contenido: Sobre la Muerte y la Resurrecci&oacute;n del Cristo (Alejandro Schmemann). [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph editable-text" style=" text-align: left; "><A name=_Toc74631342><STRONG>Muerte y Resurrecci&oacute;n</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Contenido: </STRONG><br /><span></span><br /><span></span><A href="http://www.iglesiaortodoxa.cl/vida%20y%20muerte.htm#1"><STRONG>Sobre la Muerte y la Resurrecci&oacute;n del Cristo (Alejandro Schmemann).</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span><A href="http://www.iglesiaortodoxa.cl/vida%20y%20muerte.htm#_Toc74631344"><STRONG>De la Muerte y de la Resurrecci&oacute;n (Kallistos Ware).</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><A name=1><STRONG>Sobre la Muerte y la Resurrecci&oacute;n del Cristo (Alejandro Schmemann).</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>La Iglesia antigua sabia, y lo sabia aun antes de poder explicar y expresar su conocimiento bajo forma de teor&iacute;as racionales y coherentes, que en el bautismo nosotros realmente morimos y resucitamos con el Cristo, porque tal era su experiencia intima del misterio bautismal. Actualmente, si queremos que el bautismo reencuentre en el seno de la Iglesia el lugar y la funci&oacute;n que tenia en su origen, debemos volver a este conocimiento sacramental que iluminaba toda la vida de la Iglesia antigua con un gozo inefable y la tornaba pascual y bautismal.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Y entonces, surgen algunas preguntas, preguntas capitales: &iquest;como hacemos para morir a semejanza del Cristo? &iquest;Como hacemos para resucitar a la manera de Su Resurrecci&oacute;n? &iquest;Y por que eso y solo eso nos permite entrar en la vida nueva en El y con El?</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>La respuesta a estas preguntas nos la provee esta revelaci&oacute;n esencial que concierne a la propia muerte del Cristo, muerte voluntaria. <EM>"...Yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar</EM>" (Jn 10:17-18) La Iglesia nos ense&ntilde;a que en Su humanidad sin pecado, el Cristo no estaba naturalmente sujeto a la muerte, que El estaba enteramente liberado de la mortalidad humana, que es nuestro destino com&uacute;n e inevitable. El no tenia que morir, si muri&oacute; es simplemente porque El quer&iacute;a morir, hab&iacute;a elegido morir, hab&iacute;a decidido morir. Es el car&aacute;cter voluntario de esta muerte, la muerte del Inmortal, lo que hace de ella una muerte redentora que logra nuestra salvaci&oacute;n, la llena de poder redentor. Pero antes de responder a la pregunta relativa a la relaci&oacute;n entre la muerte del Cristo y nuestra propia muerte bautismal debemos volver a reencontrar la significaci&oacute;n real del deseo de morir del Cristo.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Digo volver a encontrar porque, por extra&ntilde;o que parezca, la gran herej&iacute;a de nuestro tiempo trata justamente sobre la muerte. Es all&iacute;, en esa preocupaci&oacute;n tan evidentemente esencial para la fe y la piedad, que una metamorfosis paradojal, aunque casi inconsciente, parece haberse producido y que pr&aacute;cticamente ha ocultado a nuestros ojos la noci&oacute;n y la experiencia esencialmente cristianas de la muerte. Para hablar en t&eacute;rminos simples, y tal vez demasiado simples, esta herej&iacute;a reside en el abandono progresivo por los cristianos del sentido y del contenido espirituales de la muerte &ndash; de la muerte en cuanto realidad esencialmente espiritual y no solamente biol&oacute;gica; para una mayor&iacute;a impresionante de cristianos la muerte significa &uacute;nicamente la muerte f&iacute;sica, el fin de esta vida.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Entonces mas all&aacute; de este fin, postulamos y afirmamos otra vida puramente espiritual y sin fin &ndash; la vida del alma inmortal, y as&iacute; la muerte es un pasaje natural de una a la otra. En esta concepci&oacute;n que no es de hecho para nada diferente de toda la tradici&oacute;n plat&oacute;nica e idealista y espiritualista, lo que se torna cada vez menos comprensible, cada vez menos existencial y que impregna cada vez menos la fe, la piedad y la vida, es la afirmaci&oacute;n cristiana inicial de la destrucci&oacute;n de la muerte por el Cristo "<EM>&Eacute;l ha vencido la muerte por la muerte</EM>," el gozo propiamente cristiano tan manifiesto en la Iglesia antigua ante la abolici&oacute;n de la muerte <EM>("...La muerte ha sido sorbida en victoria. Sepulcro, donde esta tu victoria? Muerte, &iquest;donde esta tu aguij&oacute;n?"</EM> 1 Co 15:54-55), tan manifiesta todav&iacute;a en nuestra tradici&oacute;n lit&uacute;rgica ("El Cristo ha resucitado y nadie mas permanece en la tumba") Es como si la Muerte y la Resurrecci&oacute;n del Cristo fueran acontecimientos en si mismos que deben ser recordados, celebrados, festejados sobre todo el Viernes Santo y en Pascua, pero sin ninguna relaci&oacute;n realmente existencial con nuestra propia muerte y despu&eacute;s de la muerte a la cual nosotros nos acercamos, y que concebimos en una perspectiva completamente distinta de la muerte natural o biol&oacute;gica, y de una inmortalidad igualmente natural, aunque espiritual. La muerte concierne al cuerpo, la inmortalidad al alma y el cristiano al no rechazar abiertamente la fe inicial y al encomendarse a ella, no sabe en realidad qu&eacute; hacer con la destrucci&oacute;n de la muerte y con la resurrecci&oacute;n del cuerpo; no sabe c&oacute;mo relacionar estas nociones con su propia experiencia de vida y su universo mental, que a menudo combina (como sucede en los movimientos pseudo-espirituales de nuestro tiempo) el positivismo y el espiritualismo, pero que es casi totalmente cerrado a la experiencia c&oacute;smica y escatol&oacute;gica de la Iglesia primitiva.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Las razones de estas divergencias, de esta herej&iacute;a tan general, aunque casi inconsciente, son bastante evidentes. Son para emplear un termino moderno, sem&aacute;nticas, aunque a un nivel profundamente psicol&oacute;gico y espiritual. El hombre moderno, aun cristiano, para quien la muerte es un fen&oacute;meno puramente biol&oacute;gico, no entiende la afirmaci&oacute;n del Evangelio sobre el tema de la destrucci&oacute;n y la abolici&oacute;n de la muerte, porque en este nivel biol&oacute;gico la muerte del Cristo no cambio la muerte. La muerte no ha sido ni destruida ni abolida, sigue siendo la misma ley inevitable tanto para los santos como para los pecadores, para los creyentes como para los ateos, el mismo principio org&aacute;nico de la existencia misma del mundo. El Evangelio cristiano no parece aplicar la muerte tal como la comprende el hombre moderno, de manera que este ultimo deja tranquilamente el Evangelio de lado y vuelve a la antigua dicotom&iacute;a que el juzga mucho mas aceptable: mortalidad del cuerpo, inmortalidad del alma.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Lo que el hombre moderno no comprende, a lo que se ha vuelto sordo y ciego, es a la visi&oacute;n cristiana fundamental de la muerte seg&uacute;n la cual la muerte biol&oacute;gica o f&iacute;sica no es toda la muerte, ni siquiera su esencia ultima. En esta visi&oacute;n cristiana, en efecto, la muerte es ante todo una realidad espiritual que podemos conocer mientras que estamos en esta vida y de la cual podemos liberarnos cuando estamos acostados en la tumba. La muerte, aqu&iacute;, es el hecho de separarse de la vida, lo que significa separarse de Dios, quien es el &uacute;nico Donador de vida, ya que El mismo es la Vida. La muerte es lo contrario no de la inmortalidad &ndash; ya que as&iacute; como el hombre no se creo a si mismo, el hombre no tiene el poder de aniquilarse a si mismo, de volver a esa nada de la cual el ha sido tra&iacute;do a la existencia por Dios y en este sentido es inmortal, sino de la verdadera vida "<EM>que era la luz de los hombres</EM>" (Jn 1:4) Esta verdadera vida, el hombre tiene el poder de rechazarla y as&iacute; morir de manera de que su inmortalidad misma se vuelve muerte eterna. Y esta vida, &eacute;l la ha rechazado: all&iacute; esta el pecado original, la cat&aacute;strofe c&oacute;smica inicial que conocemos no en el plano de la historia, no racionalmente, sino por medio del sentido religioso, de esta misteriosa certeza interior en el hombre de que ning&uacute;n pecado podr&aacute; jamas destruir, que lo empuja siempre y en todas partes a buscar la salvaci&oacute;n.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>De esta manera la muerte total no es el fen&oacute;meno biol&oacute;gico de la muerte, sino la realidad espiritual cuyo "<EM>aguij&oacute;n de la muetre es el pecado</EM>" (1 Co 15:56) &ndash; el rechazo por el hombre de la &uacute;nica vida verdadera que le ha sido dada por Dios. "<EM>El pecado entr&oacute; en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte</EM>" (Rm 5:12) No hay otra vida que la vida en Dios, aquel que la rechaza muere porque la vida sin Dios es muerte. Eso es la muerte espiritual, la que llena toda la vida del sentimiento de la muerte y que, al ser separaci&oacute;n de Dios, transforma la vida del hombre en soledad, sufrimiento, temor e ilusi&oacute;n, servidumbre del pecado y odio, sin sentido, avidez y vac&iacute;o. Es esta muerte la que hace que el hombre muerto f&iacute;sicamente este verdaderamente muerto, consecuencia ultima de una vida cargada de muerte, horror de <EM>el m&aacute;s all&aacute;</EM> (scheol) b&iacute;blico o la sobrevida en si misma, la inmortalidad en si misma no son mas que "presencia de la ausencia," separaci&oacute;n total, soledad total, tinieblas totales. Y en tanto nosotros no volvamos a encontrar esta visi&oacute;n y este sentido cristianos de la muerte, de la muerte en tanto que ley y poseedores horribles de nuestra "vida muerta" (y no solamente de nuestra muerte), de la muerte "<EM>que reina en este mundo</EM>" (Rm 5:14), no estaremos en situaci&oacute;n de comprender el significado de la Muerte del Cristo para nosotros y para el mundo, ya que el Cristo vino para destruir y suprimir esta muerte espiritual, para salvarnos de esta muerte espiritual.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Reci&eacute;n ahora que hemos comprendido esto es que podemos percibir el significado crucial de la muerte voluntaria de Cristo, de su deseo de morir. El hombre muere porque ha querido la vida por ella misma y en si misma, dicho de otra manera, porque se amo a si mismo y ha amado a su vida mas de lo que ha amado a Dios. Esta voluntad es el objeto mismo de su pecado y entonces es la raz&oacute;n profunda de su muerte espiritual, su aguij&oacute;n. La vida del Cristo, al contrario, esta hecha enteramente, totalmente, exclusivamente, de su deseo de salvar al hombre, de liberarlo de esta muerte en la cual &eacute;l ha transformado su vida, de devolverle esta vida que &eacute;l ha perdido por el pecado. Su voluntad de salvar es la fuerza misma de este amor perfecto por Dios y por el hombre, de la total obediencia a la Voluntad de Dios, cuyo rechazo ha arrastrado al hombre al pecado y a la muerte. Entonces Su vida es realmente ejemplo de muerte. No hay muerte en ella porque ella esta enteramente llena del &uacute;nico deseo de Dios, porque ella es toda entera en Dios y en el amor de Dios. Y como Su deseo de morir no es mas que la expresi&oacute;n y la realizaci&oacute;n ultima de este amor y de esta obediencia, como Su muerte no es otra cosa que amor, nada mas que voluntad de destruir la soledad, la separaci&oacute;n de la vida, las tinieblas y la desesperanza de la muerte, nada mas que amor por aquellos que est&aacute;n muertos, no hay "muerte" en la muerte del Cristo al ser Su muerte la manifestaci&oacute;n ultima del amor en tanto que vida, y de vida en tanto que amor, retira de la muerte el aguij&oacute;n del pecado y destruye verdaderamente la muerte en tanto que poder de Sat&aacute;n y del pecado sobre el mundo.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>El Cristo no suprime, no destruye la muerte f&iacute;sica, porque El no suprime este mundo cuya muerte f&iacute;sica es no solo una parte, sino el principio mismo de vida y de crecimiento. Pero El hace mucho mas: al retirar de la muerte el aguij&oacute;n del pecado, al abolir la muerte en tanto que realidad espiritual, al llenarla de Si mismo, de Su amor, y de Su vida, El hace de la muerte, que era realmente separaci&oacute;n de la vida y perversi&oacute;n de la vida - un gozoso y resplandeciente pasaje &ndash; la Pascua hacia una vida mas plena, una comuni&oacute;n mas total, un amor mas absoluto <EM>"Para m&iacute;</EM>, dice S. Pablo, <EM>el</EM> <EM>vivir es Cristo y el morir es ganancia</EM>" (Flp 1:21) El no habla de la inmortalidad de su alma, sino del sentido nuevo, totalmente nuevo de la muerte &ndash; de la muerte en el sentido de ser con el Cristo, de la muerte en el sentido en que ella se transforma en nuestro mundo mortal en la manifestaci&oacute;n de la victoria del Cristo. Para aquellos que creen en Cristo y viven en El, no hay ya muerte, "<EM>Sorbida es la muerte en victoria</EM>" (1 Co 15:54) y cada tumba contiene no a la muerte sino a la vida.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Volvamos ahora al bautismo y a la cuesti&oacute;n que nos hemos planteado sobre su asimilaci&oacute;n a la muerte y a la resurrecci&oacute;n del Cristo y sobre la significaci&oacute;n real de esta asimilaci&oacute;n. Porque reci&eacute;n ahora podemos comprender que esta asimilaci&oacute;n &ndash; antes de ser cumplida por el rito - esta en nosotros, en nuestra fe en Cristo, en nuestro amor por El y en consecuencia en nuestro deseo de aquello que El ha deseado. Creer en Cristo significa y siempre ha significado no solo confesarlo, no solo recibirlo, sino ante todo darse a El. Tal es el sentido de Su mandamiento seg&uacute;n el cual debemos seguirlo. Y no hay otra manera de creer en El, que la de aceptar Su fe como nuestra fe, Su amor como nuestro amor, Su deseo como nuestro deseo, ya que no hay un Cristo fuera de esta fe, de este amor, de este deseo; solo al compartirlo con El podemos conocerlo, a El que es esta fe y esta obediencia, este amor y este deseo. Creer en El y no creer en aquello en lo que El ha cre&iacute;do, no amar lo que El amo y no desear lo que El deseo, es no creer en El. Separarlo del contenido de Su vida, esperar de El milagros y una ayuda sin hacer lo que El hace y finalmente llamarlo "Se&ntilde;or" y adorarlo sin hacer la voluntad de Su Padre no es creer en El. Nosotros estamos salvados, no porque creemos en Su poder "sobrenatural" &ndash;&iexcl;tal fe El no la desea! - sino, porque aceptamos con todo nuestro ser y hacemos Suyo el deseo que llena Su vida, que es Su vida y que al fin de cuentas lo lleva a descender a la muerte y a suprimirla.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>El deseo de cumplir, de realizar la fe de tal manera que pueda ser realmente calificada y sentida como muerte y resurrecci&oacute;n, es entonces el primer fruto, el primer efecto de la fe en si misma, de la asimilaci&oacute;n a la fe del Cristo: en efecto, es imposible conocer al Cristo sin desear estar completamente liberados de este mundo, que el Cristo nos revelo como esclavizado por el pecado y la muerte y al cual El mismo al vivir en el, ha estado realmente muerto, suficientemente muerto a "<EM>los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida</EM>" (1 Jn 2:16) que llenan y determinan este mundo y a la muerte espiritual que reina en el. Es imposible conocer al Cristo sin desear estar con El donde El esta. Y El no esta en este mundo que pasa, este mundo no le pertenece. El subi&oacute; a los cielos &ndash; no a alg&uacute;n otro mundo ya que el cielo, en la fe cristiana, no es en otro lugar, sino la realidad misma de la vida en Dios, de la vida totalmente liberada del estado que conduce a la muerte, de ese estado de separaci&oacute;n de Dios, que es el pecado de este mundo. Estar con Cristo es tener esta nueva vida &ndash; con Dios y en Dios, que no es de este mundo y seria imposible al menos como lo dice San Pablo &ndash; en t&eacute;rminos tan sencillos y sin embargo tan incomprensibles para el cristiano moderno, "<EM>habeis muerto y vuestra vida est&aacute; escondida con Cristo en Dios</EM>" (Col 3:3) Para terminar, es imposible conocer al Cristo sin desear beber de la copa de la que El bebi&oacute; y ser bautizado con el bautismo que fue el Suyo (Mt. 20:22), sin desear en otros t&eacute;rminos este ultimo encuentro y este ultimo combate con el pecado y la muerte que lo hizo dar Su vida para la salvaci&oacute;n del mundo.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>De esta manera, la fe en si misma no solo nos impulsa a querer morir con Cristo, sino que es ella misma este deseo. Sin este deseo la fe no es mas la fe sino una simple ideolog&iacute;a tan sujeta a cauci&oacute;n, tan aleatoria como cualquier otra. Es la fe que llama al bautismo, es la fe que sabe que el bautismo es realmente la muerte y la resurrecci&oacute;n con el Cristo.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG><EM>P. Alejandro Schmemann</EM></STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Extra&iacute;do del libro <EM>De agua y de Esp&iacute;ritu</EM>: <EM>Estudio lit&uacute;rgico del bautismo.</EM></STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><A name=_Toc74631344><STRONG>De la Muerte y de la Resurrecci&oacute;n (Kallistos Ware).</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Nuestra existencia humana puede ser comparada con un libro: la mayor&iacute;a de la gente considera su vida aqu&iacute; abajo como un texto real, como la historia principal y ve la vida futura &ndash; por supuesto cree en su realidad --- como un simple ap&eacute;ndice. La actitud cristiana autentica es exactamente la inversa: nuestra vida presente en realidad no es mas que el prefacio, la introducci&oacute;n del libro. La vida futura constituye por el contrario la historia principal. El momento de la muerte no es la conclusi&oacute;n del libro sino el comienzo del primer capitulo.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Sobre ese punto final, que es en realidad un comienzo, conviene recordar dos cosas, tan evidente que se las olvida con facilidad: primero, la muerte es un hecho inevitable y real; segundo la muerte es un misterio. Entonces debemos considerarla con sentimientos opuestos, con sobriedad y realismo por un lado y con temor y admiraci&oacute;n por otro.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>En esta vida hay una sola cosa de la que podemos estar seguros: todos vamos a morir, a menos que la segunda venida del Cristo suceda antes. La muerte es el &uacute;nico acontecimiento determinado, inevitable, al cual el hombre se debe enfrentar; si intenta olvidarlo o esconder su car&aacute;cter ineluctable, no puedo ser mas que un perdedor. El verdadero humanismo es inseparable de la conciencia de la muerte, solo afrontando y aceptando la realidad de mi muerte por venir es que puedo estar aut&eacute;nticamente vivo. Como ha observado D. H. Lawrence: "Sin el canto de la muerte, el canto de la vida es ins&iacute;pido y rid&iacute;culo." Al ignorar la dimensi&oacute;n de la muerte privamos la vida de su verdadera grandeza. El metropolitano Antonio de Sourog lo dijo con &eacute;nfasis: "la muerte es la piedra angular de nuestra actitud hacia la vida. Aquellos que temen a la muerte temen a la vida. Es imposible no tener miedo de la vida, con toda su complejidad y todos sus peligros, si tenemos miedo de la muerte. (...) Si tememos a la muerte nunca estaremos listos para aprender el riesgo; pasaremos nuestra vida de manera cobarde, prudente y t&iacute;mida. Al mirar a la muerte de frente, al darle un sentido, al determinar el lugar que le toca y nuestro lugar respecto de ella es como seremos capaces de vivir sin temor y hasta el l&iacute;mite de nuestras posibilidades"1.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Sin embargo nuestro realismo y nuestra determinaci&oacute;n al darle un sentido a la muerte no deber&iacute;an llevarnos a reducir la segunda verdad: el car&aacute;cter misterioso de la muerte. A pesar de todo lo que puedan decirnos las diferentes tradiciones religiosas, no comprendemos casi nada de "ese pa&iacute;s desconocido del cual ning&uacute;n viajero retorna...." Es verdad, como lo hace notar Hamlet, el temor a la muerte "estorba la voluntad." No debemos darle poca importancia a la muerte, es un hecho ineluctable y real pero tambi&eacute;n es el gran desconocido. (...)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Sobre el lugar que la muerte ocupa en nuestra vida y nuestra posici&oacute;n frente a ella, conviene tener bien en cuenta tres cosas: primero, la muerte est&aacute; mas cerca de nosotros de lo que nos imaginamos; segundo, es profundamente innatural, contraria al plan Divino y es, sin embargo, al mismo tiempo, un don de Dios; por &uacute;ltimo, es una separaci&oacute;n que no es una separaci&oacute;n.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>La muerte no es simplemente un acontecimiento lejano que vendr&aacute; a concluir nuestra existencia terrestre; es una realidad bien presente que prosigue sin cesar alrededor de nosotros y en nosotros. "<EM>Cada d&iacute;a muero</EM>," dice S. Pablo (1 Co 15:31); "El tiempo de la muerte es a cada instante," pondera T. S. Eliot. Todo aquello que vive es una forma de la muerte; morimos todo el tiempo pero en esta experiencia cotidiana de la muerte, cada muerte est&aacute; seguida de un nuevo nacimiento: toda muerte es tambi&eacute;n una forma de vida. La vida y la muerte no son contrarias; no se excluyen mutuamente sino que se entrelazan. Toda nuestra existencia humana es una mezcla de muerte y de resurrecci&oacute;n. "<EM>Como moribundos, mas he aqui vivimos</EM>" (2 Co 6:9). Nuestro viaje por esta tierra es una Pascua incesante, una traves&iacute;a continua desde la muerte hacia una nueva vida. Entre nuestro nacimiento inicial y nuestra muerte final, todo el curso de nuestra existencia esta constituido de una serie de "peque&ntilde;as" muertes y nacimientos.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Cuando llega la noche, cada vez que nos dormimos, es una anticipaci&oacute;n de la muerte; cuando llega la ma&ntilde;ana, cada vez que nos despertamos, es como si resucit&aacute;ramos de entre los muertos. Una bendici&oacute;n jud&iacute;a dice: "bendito seas T&uacute;, oh Se&ntilde;or, nuestro Dios, Rey del Universo, que recreas tu mundo cada ma&ntilde;ana." Lo mismo sucede con nosotros cada ma&ntilde;ana: cuando nos despertamos estamos como recreados. Puede ser que nuestra ultima muerte sea de la misma manera, una "recreaci&oacute;n," un adormecerse seguido de un despertar. No tenemos miedo de dormirnos cada noche porque sabemos que nos vamos a despertar una vez mas a la ma&ntilde;ana siguiente. &iquest;No podemos darle la misma confianza a nuestro ultimo adormecimiento en la muerte? &iquest;No podr&iacute;amos esperar despertarnos recreados en la eternidad?</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Este modelo de vida-muerte aparece tambi&eacute;n de manera un poco diferente en el proceso de nuestro crecimiento. En cada etapa, cada cosa en nosotros debe morir para que podamos pasar a la etapa siguiente de la vida. El pasaje de un ni&ntilde;o de pecho al ni&ntilde;o, del ni&ntilde;o al adolescente, del adolescente al adulto maduro, implica cada vez una muerte interior para permitir el nacimiento de algo nuevo. Y estas transiciones, en particular la de la infancia a la adolescencia, pueden ser fuentes de crisis a veces muy dolorosas, pero si en un punto o en otro nosotros rechazamos esta necesidad de morir entonces no podemos desarrollarnos y volvernos verdaderas personas. Como escribi&oacute; George Mac Donald en su novela <EM>Lilita</EM>, "vosotros estar&eacute;is muertos tanto como rechac&eacute;is morir." Justamente es la muerte de lo viejo lo que posibilita la emergencia de lo nuevo en nosotros, sin la muerte no habr&iacute;a vida nueva.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Si volverse adulto es una forma de muerte, lo mismo sucede en el comienzo con la separaci&oacute;n de un lugar o de una persona que hemos amado. Estas separaciones son necesarias en nuestro crecimiento continuo hacia la madurez. A menos que tengamos alg&uacute;n d&iacute;a el coraje de salir de nuestro ambiente familiar, de separarnos de nuestros amigos actuales y de forjar nuevos lazos, no realizaremos jamas todo lo que hay en nosotros, nuestro verdadero potencial. Al atarnos por mucho tiempo a lo viejo rechazamos la invitaci&oacute;n a descubrir lo nuevo. (...)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Para muchos creyentes la muerte de la fe &ndash; la p&eacute;rdida de nuestras certezas (al menos aparentes) m&aacute;s profundas sobre Dios y sobre el sentido de la existencia --- es casi tan traumatizante como la perdida de un amigo o de la pareja, pero eso tambi&eacute;n es una experiencia de muerte-vida por la que debemos pasar para que nuestra fe madure. La fe aut&eacute;ntica es un di&aacute;logo permanente con la duda. Dios sobrepasa infinitamente todo lo que podemos decir de &Eacute;l, nuestros conceptos mentirosos son &iacute;dolos que deben ser quebrados. Para estar plenamente vivo nuestra fe debe morir continuamente.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>En todos estos casos la muerte no tiene un car&aacute;cter destructivo sino creativo: es de la muerte que viene la resurrecci&oacute;n. Una cosa que muere es algo que nace a la vida. La muerte que llega al final de nuestra vida terrestre &iquest;no es del mismo orden? &iquest;No es ella la mas ultima y la mas formidable muerte-resurreccion entre todas aquellas que conocimos desde nuestro nacimiento? Lejos de estar totalmente cortada, la muerte es la expresi&oacute;n mas vasta y mas completa de todo lo que hemos vivido en el curso de nuestra vida. Si las peque&ntilde;as muertes por las cuales hemos debido pasar nos han conducido cada vez mas all&aacute; hacia una resurrecci&oacute;n, &iquest;por que no seria eso tambi&eacute;n verdadero del gran momento de la muerte cuando nos llegue el tiempo de dejar este mundo?</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Pero eso no es todo: para los cristianos este modelo de muerte-resurrecci&oacute;n repetido al infinito en nuestra vida, toma su sentido m&aacute;s profundo en la vida, la muerte y la resurrecci&oacute;n de nuestro Salvador Jes&uacute;s, Cristo. Nuestra propia historia debe ser comprendida a la luz de Su historia que celebramos cada a&ntilde;o durante la Semana Santa y tambi&eacute;n cada domingo en la Liturgia eucar&iacute;stica. Nuestras peque&ntilde;as muertes y restricciones est&aacute;n unidas a trav&eacute;s de la historia a Su muerte y resurrecci&oacute;n definitivas, nuestras peque&ntilde;as pascuas est&aacute;n elevadas y reafirmadas en la Gran Pascua. La muerte de Cristo, seg&uacute;n la liturgia de San Basilio, es una "muerte creadora de vida." Seguros de su ejemplo nosotros creemos que nuestra propia muerte tambi&eacute;n puede ser "creadora de vida." El Cristo es nuestro precursor y nuestras primicias. La Iglesia Ortodoxa afirma la noche de Pascua en la homil&iacute;a atribuida a San Juan Cris&oacute;stomo (siglo 4): "que nadie tema a la muerte porque la muerte del Salvador nos ha librado de ella; &Eacute;l la ha hecho desaparecer despu&eacute;s de haberla sufrido. (...) Cristo resucit&oacute; y entonces reina la Vida. El Cristo resucit&oacute; y no hay m&aacute;s muertos en la tumba."2</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Entonces la muerte es nuestra compa&ntilde;era a lo largo de nuestra vida como una experiencia cotidiana permanente que se repite hasta el infinito. Sin embargo, por muy familiar que sea, sigue siendo profundamente innatural. La muerte no pertenece al designio preeterno de Dios para su creaci&oacute;n, Dios nos cre&oacute; no para que muri&eacute;ramos, sino para que vivi&eacute;ramos. A&uacute;n m&aacute;s, nos creo como una unidad indivisible. Desde el punto de vista jud&iacute;o y cristiano la persona humana debe ser vista completamente en t&eacute;rminos hol&iacute;sticos: no somos un alma prisionera temporal de un cuerpo que aspira escaparse de &eacute;l, sino una totalidad integrada que comprende el cuerpo y el alma. Carl Gustav Jung ten&iacute;a raz&oacute;n al insistir en lo que &eacute;l llama "verdad misteriosa": "el esp&iacute;ritu es el cuerpo vivo, visto desde el interior y el cuerpo es la manifestaci&oacute;n exterior del esp&iacute;ritu vivo &ndash; los dos son verdaderamente uno." Como separaci&oacute;n del cuerpo y del alma la muerte es en consecuencia un duro golpe para la unidad de nuestra naturaleza humana.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Si la muerte es algo que nos llega a todos tambi&eacute;n es profundamente anormal, es monstruosa y tr&aacute;gica. Ante la muerte de nuestro pr&oacute;jimo y nuestra propia muerte cualquiera sea nuestro realismo, nuestros sentimientos de desolaci&oacute;n, de horror y tambi&eacute;n de indignaci&oacute;n, est&aacute;n justificados: "no entren dulcemente en aquella buena noche. Rabien, vociferen contra la agon&iacute;a de la luz," dice el poeta Dylan Thomas. Jes&uacute;s mismo llor&oacute; ante la tumba de su amigo L&aacute;zaro (Jn 11:35); y en el jard&iacute;n de Getsemani El estaba lleno de angustia ante la perspectiva inminente de su propia muerte (Mateo 26:38). San Pablo considera la muerte como un "<EM>enemigo que sera destruido</EM>" (1 Co 15:26) y la liga estrechamente al pecado: "<EM>el aguij&oacute;n de la muerte es el pecado</EM>" (1 Co 15:56). Como vivimos todos en un mundo ca&iacute;do, distorsionado, desunido, loco, destruido, vamos a morir.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Sin embargo si la muerte es tr&aacute;gica tambi&eacute;n es al mismo tiempo una bendici&oacute;n. Aunque no forme parte del plan Divino, tambi&eacute;n es un don de Dios, una expresi&oacute;n de su misericordia y de su compasi&oacute;n. Para nosotros humanos vivir sin fin en este mundo ca&iacute;do, cautivo para siempre del circulo vicioso del aburrimiento y del pecado, hubiera sido un destino insoportable. Es por eso que Dios nos ha ofrecido una escapatoria, El deshace la uni&oacute;n del alma y del cuerpo para poder enseguida recrearlos, reunirlos en el momento de la resurrecci&oacute;n de los cuerpos en el ultimo d&iacute;a y llevarlos as&iacute; a la plenitud de la vida. Es como el alfarero que observaba el profeta Jerem&iacute;as: "<EM>descend&iacute; a casa del alfarero y he aqui, que &eacute;l trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que &eacute;l hacia se ech&oacute; a perder en su mano; y volvi&oacute; y la hizo otra vasija, segun le pareci&oacute; mejor hacerla"</EM> (Jr 18:3-4). El alfarero Divino pone su mano sobre la vasija de nuestra humanidad abismada por el pecado y lo quiebra para poder hacerla de nuevo a su vez y devolverle su gloria inicial. La muerte en este sentido es un instrumento de nuestra restauraci&oacute;n. Como lo canta la Iglesia Ortodoxa en su servicio f&uacute;nebre: "Antes, T&uacute; me sacaste de la nada para formarme a la imagen de Dios. Pero yo transgred&iacute; tu ley y T&uacute; me has hecho retornar al barro del cual me hab&iacute;as creado; hazme volver ahora hacia tu semejanza y restaura mi primera belleza."3 (...)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Entonces hay una dial&eacute;ctica en nuestra actitud hacia la muerte en la que los dos extremos se acercan finalmente, y no son contradictorios. Nosotros vemos la muerte como innatural, anormal, contraria al plan original del Creador y nos revelamos contra ella con dolor y desesperaci&oacute;n, pero la consideramos tambi&eacute;n como una parte de la voluntad Divina, una bendici&oacute;n y no un castigo. Es tambi&eacute;n una salida de nuestro estancamiento, un medio de gracia, la puerta hacia nuestra recreaci&oacute;n, es nuestra v&iacute;a de retorno. Para citar nuevamente el servicio f&uacute;nebre ortodoxo: "Yo soy la oveja perdida: ll&aacute;mame, oh mi Salvador y s&aacute;lvame." Nosotros nos acercamos a la muerte con apuro y esperanza, diciendo con San Francisco de As&iacute;s: "Que mi Se&ntilde;or sea alabado por nuestra hermana, la muerte corporal"; porque a trav&eacute;s de esta muerte corporal el Se&ntilde;or llama hacia &Eacute;l al ni&ntilde;o de Dios. M&aacute;s all&aacute; de su separaci&oacute;n en la muerte, el alma y el cuerpo ser&aacute;n reintegrados cuando llegue la resurrecci&oacute;n final.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Esta dial&eacute;ctica aparece claramente en el desarrollo de los funerales ortodoxos. Nada se hace para intentar ocultar la dif&iacute;cil y chocante realidad de la muerte. El ata&uacute;d permanece abierto y es un momento punzante cuando las familias y los amigos se acercan unos despu&eacute;s de otros para darle el ultimo beso al difunto. Sin embargo al mismo tiempo y en muchos lugares es de uso com&uacute;n llevar no vestimentas negras sino blancas, las mismas que se llevan para el oficio de la Resurrecci&oacute;n en la noche Pascual: porque Cristo, resucitado de entre los muertos, llama a los cristianos difuntos a compartir su propia Resurrecci&oacute;n. No est&aacute; prohibido llorar en un entierro; es m&aacute;s bien sabio ya que las l&aacute;grimas pueden actuar como un b&aacute;lsamo y la herida es m&aacute;s profunda cuando la pena es rechazada. Pero no debemos desconsolarnos "<EM>como los otros, que no tienen esperanza</EM>" (1 Ts 4:13). Nuestra aflicci&oacute;n por muy desgarradora que sea no es desesperada porque como lo confesamos en el Credo nosotros esperamos "<EM>la resurrecci&oacute;n de entre los muertos y la vida del siglo venidero</EM>."</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Finalmente la muerte es una separaci&oacute;n que no es separaci&oacute;n. La tradici&oacute;n ortodoxa le otorga la mayor importancia a este aspecto. Los vivos y los difuntos pertenecen a una sola familia. El abismo de la muerte no es infranqueable ya que podemos encontrarnos todos alrededor del altar de Dios. El escribano ruso Iulia de Beausobre (1893-1977) dec&iacute;a: "la Iglesia (...) es el punto de encuentro de los muertos, los vivos y de aquellos que todav&iacute;a no nacieron, que am&aacute;ndose los unos a los otros, se re&uacute;nen alrededor de la roca del altar para proclamar su amor por Dios.4" As&iacute; otro autor ruso, el presb&iacute;tero misionero Makario Gloukhard (1792-1847) dice en una carta a un fiel que se encuentra de duelo: "en Cristo vivimos, nos movemos y existimos. Vivos y muertos, todos estamos en &Eacute;l. Ser&iacute;a mas justo decir que estamos todos vivos en &Eacute;l y que no hay muerte. Nuestro Dios no es un Dios de muertos, es el Dios de los vivos. Es vuestro Dios, es el Dios de la difunta. No hay m&aacute;s que un Dios y ustedes est&aacute;n unidos en el &Uacute;nico. Solo que no podr&aacute;n verse durante alg&uacute;n tiempo para que el encuentro futuro sea m&aacute;s gozoso. Entonces nadie podr&aacute; quitarles vuestro gozo. Pero a&uacute;n ahora, ustedes viven juntos, solo que ella se fue a otra habitaci&oacute;n y cerr&oacute; la puerta... El amor espiritual ignora la separaci&oacute;n visible."5 (...)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Queda el tema de la resurrecci&oacute;n de los cuerpos, a menudo planteado e imposible de resolver en el estado de nuestro conocimiento. Hemos dicho que la persona humana fue creada en el origen por Dios como una unidad indivisible del cuerpo y del alma y que esper&aacute;bamos m&aacute;s all&aacute; de su separaci&oacute;n por la muerte f&iacute;sica su reunificaci&oacute;n &uacute;ltima en el &uacute;ltimo d&iacute;a. Una antropolog&iacute;a hol&iacute;stica nos lleva a creer no simplemente en la inmortalidad del alma, sino en la resurrecci&oacute;n del cuerpo. Ya que el cuerpo es una parte integrante de la persona humana total, toda inmortalidad plenamente personal debe implicar tanto el cuerpo como el alma. &iquest;Cu&aacute;l es en este caso la relaci&oacute;n entre nuestro cuerpo actual y el cuerpo de nuestra resurrecci&oacute;n en el siglo venidero? En el momento de la resurrecci&oacute;n &iquest;tendremos el mismo cuerpo que ahora o un cuerpo nuevo?</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>La mejor respuesta es tal vez la siguiente: el cuerpo ser&aacute; simult&aacute;neamente el mismo y otro. Los cristianos comprenden tal vez la resurrecci&oacute;n de los cuerpos de una manera simplista y estrecha, se imaginan que los elementos materiales constitutivos del cuerpo que han sido disueltos y dispersados por la muerte, de alguna manera ser&aacute;n vueltos a juntar en el d&iacute;a del Juicio Ultimo, de manera que el cuerpo reconstituido contenga exactamente los mismos fragmentos min&uacute;sculos de materia que antes.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Pero aquellos que afirman una continuidad entre nuestro cuerpo actual y nuestro cuerpo en el Ultimo d&iacute;a no tienen necesariamente una visi&oacute;n tan literal de las cosas. San Gregorio de Nisa, por ejemplo, en <EM>La Creaci&oacute;n del hombre</EM> y <EM>Del alma y de la Resurrecci&oacute;n</EM>, propone un acercamiento mas objetivo e imaginativo. El alma para &eacute;l confiere al cuerpo una forma distinta (eidos); ella marca al cuerpo de una impresi&oacute;n particular impuesta no desde el exterior sino desde el interior. Es por esta impresi&oacute;n que el cuerpo expresa la caracter&iacute;stica o el estado espiritual interior de la persona. En el curso de nuestra vida aqu&iacute;, los constituyentes f&iacute;sicos de nuestro cuerpo cambian varias veces pero en la medida en que la forma impresa por el alma posee una continuidad que no esta afectada por las alteraciones f&iacute;sicas, se puede decir realmente que nuestro cuerpo sigue siendo el mismo. Hay una autentica continuidad corporal ya que hay una continuidad en la forma dada al alma.(...)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>En el momento de la resurrecci&oacute;n final, prosigue San Gregorio, el alma va a marcar nuestro cuerpo resucitado con el mismo sello que ten&iacute;a durante esta vida. No es necesario que los mismos fragmentos sean juntados; el mismo sello alcanza para que el cuerpo sea el mismo. Entre nuestro cuerpo presente y nuestro cuerpo resucitado habr&aacute; en efecto una verdadera continuidad que no hay que interpretar sin embargo de una manera demasiado inocentemente materialista.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Dicho esto, si el cuerpo permanece en ese sentido el mismo en la resurrecci&oacute;n, ser&aacute; igualmente diferente. Como lo dice San Pablo: "<EM>se siembra cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual</EM>" (1 Co 15:44) "Espiritual" aqu&iacute; no debe ser tomado en el sentido de "no material." El cuerpo resucitado ser&aacute; siempre un cuerpo material, pero al mismo tiempo ser&aacute; transformado por el poder y la gloria del Esp&iacute;ritu y as&iacute; liberado de todas las limitaciones de la materialidad tal como las conocemos actualmente. Por el momento, no conocemos el mundo material y nuestros propios cuerpos materiales mas que en su estado de ca&iacute;da; concebir las caracter&iacute;sticas que poseer&aacute; la materia en un mundo no ca&iacute;do esta mucho mas all&aacute; de los poderes de nuestra imaginaci&oacute;n.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>No podemos mas que tenuemente adivinar la transparencia y la vitalidad, la liviandad y la sensibilidad de las que nuestro cuerpo resucitado, al mismo tiempo material y espiritual, ser&aacute; revestido en el siglo venidero. Como lo escribe San Efren el Sirio (+373): "mira a este individuo en el cual hab&iacute;a hecho su morada una legi&oacute;n de diablos: ignor&aacute;bamos que ellos se encontraban all&iacute; porque sus almas estaban mejor mantenidas y eran m&aacute;s sutiles que el alma. Y todo entero en un solo cuerpo, este ej&eacute;rcito pudo residir. Ahora bien, est&aacute;n cien veces mejor mantenidos y son cien veces m&aacute;s sutiles los cuerpos de los justos que se levantan el d&iacute;a de la resurrecci&oacute;n y est&aacute;n hechos a semejanza de un esp&iacute;ritu que ser&iacute;a capaz de crecer y agrandarse a su voluntad, de apretarse y de encogerse. Encogido est&aacute; en un lugar y agrandado est&aacute; en todas partes. (...) &iquest;alcanzar&aacute; entonces el Para&iacute;so (&iexcl;que sea bendecido!) para todos estos esp&iacute;ritus cuya sustancia es tan sutil que a&uacute;n los pensamientos no pueden lograr percibirlos?"6 Tal vez sea esta la mejor descripci&oacute;n que podamos esperar de la gloria de la resurrecci&oacute;n. Dejemos el resto al silencio. "<EM>Ahora somos hijos de Dios y a&uacute;n no se ha manifestado lo que hemos de ser</EM>" (1 Juan 3:2).</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Monse&ntilde;or Kallistos Ware</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Extra&iacute;do del Libro: "<EM>El Reino interior</EM>," Le sel de la Terre, 1993.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>&nbsp;</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Notas:</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>1. Sobornost, "<EM>On Death</EM>," 1:2, 1979, p. 8.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>2. <EM>Pentecostaire</EM>, t 1, College grec de Rome, 1978, pp. 21-22.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>3. <EM>Grand Euchologe et Arkhi&eacute;ratikon</EM>, Diaconia apostolica, p. 212.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>4. <EM>Creative Suffering</EM>, Londres 1940, p. 44.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>5. Tyszkiewicz et Dom Th. Belpaire, E<EM>crit d&rsquo;ascetes russes</EM>, &Eacute;dition du Soleil Levant, 1957, p.104.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>6. "<EM>La Harpe de l&rsquo;Esprit</EM>," in Sebastian Brock, <EM>L&rsquo;oeil de Lumiere</EM>, Abbaye de Bellefontaine (Spiritualit&eacute; Orientale N&deg; 50), pp. 222-223.</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Folleto Misionero # S004b</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Copyright &copy; 2003 Holy Trinity Orthodox Mission</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>466 Foothill Blvd, Box 397, La Canada, Ca 91011</STRONG><br /><span></span><br /><span></span><STRONG>Editor: Obispo Alejandro (Mileant)</STRONG><br /><span></span><br /><span></span></div>  ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La Astrología y Nuestra Fe]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-astrologa-y-nuestra-fe.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-astrologa-y-nuestra-fe.html#comments]]></comments><pubDate>Mon, 11 Apr 2011 13:18:59 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-astrologa-y-nuestra-fe.html</guid><description><![CDATA[La Astrolog&iacute;a y Nuestra Fe&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno de los sucesos m&aacute;s caracter&iacute;sticos que tiene lugar hoy en d&iacute;a en nuestro pa&iacute;s es el resurgimiento de todo tipo de visiones y planteamientos a la vida que hab&iacute;an sido en un tiempo rechazadas como &ldquo; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph editable-text" style=" text-align: left; "><STRONG>La Astrolog&iacute;a y Nuestra Fe</STRONG><br /><span></span><br /><span></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br /><span></span><br /><span></span>Uno de los sucesos m&aacute;s caracter&iacute;sticos que tiene lugar hoy en d&iacute;a en nuestro pa&iacute;s es el resurgimiento de todo tipo de visiones y planteamientos a la vida que hab&iacute;an sido en un tiempo rechazadas como &ldquo;Tonter&iacute;as poco Cient&iacute;ficas&rdquo; Todos nosotros hemos notado un gran auge de crecimiento en la astrolog&iacute;a y varias formas de ciencias ocultas, como el satanismo, la brujer&iacute;a, el espiritismo, etc.<br /><span></span><br /><span></span>Presuposiciones Cristianas<br /><span></span><br /><span></span>Como Cristianos Ortodoxos podemos responder a &eacute;ste tipo de desarrollo en una de &eacute;stas tres formas, al menos: Nosotros lo podemos ver como un signo positivo de que la gente est&aacute; buscando una realidad que va m&aacute;s all&aacute; de lo meramente f&iacute;sico; o lo podemos ver como un fen&oacute;meno indiferente de poco o nulo inter&eacute;s o consideraci&oacute;n a nosotros; o podemos ver &eacute;ste desarrollo como una amenaza a la Fe Ortodoxa, una negaci&oacute;n delo tipo de vida Cristiano, y una forma destructiva de creencia, pensamiento y actitud.<br /><span></span><br /><span></span>En orden para llegar a una de &eacute;stas conclusiones es necesario preguntarnos a nosotros mismos qu&eacute; ense&ntilde;a la Fe Ortodoxa sobre la naturaleza de Dios y del hombre, luego ver como encaja con las visiones que componen la astrolog&iacute;a y movimientos de ciencias ocultas. Si tu piensas en tu Fe Ortodoxa por un momento, tu notar&aacute;s que como Cristianos Ortodoxos sostenemos que Dios es creador y soberano del Universo y todo lo que hay en &eacute;l. El familiar icono del &ldquo;Pantokrator&rdquo; encontrado en los domos de nuestras Iglesias Ortodoxas es un recordatorio y expresi&oacute;n de esa gran verdad de nuestra Fe. Es una creencia Cristiana Ortodoxa que &ldquo;nuestro es el mundo de nuestro Padre&rdquo; y que nuestra confianza y esperanza y dependencia est&aacute;n esencialmente sobre &Eacute;l solamente. Nuestra visi&oacute;n Cristiana Ortodoxa del hombre nota que las personas son al mismo tiempo pecadores y d&eacute;biles, pero al mismo tiempo potencialmente imagen de Dios y Su semejanza. La diferencia depende sobre nuestra relaci&oacute;n con Dios. Y eso depende sobre nuestro deseo de elegir a Dios o Negarlo. Los Cristianos Ortodoxos sostienen la creencia de4 que el hombre el libre de hacer su elecci&oacute;n.<br /><span></span><br /><span></span>Ahora, si vemos a &eacute;stas dos creencias (que Dios es amo del mundo, y que nosotros somos, sin embargo, libres de Elegirlo o Negarlo) entonces nosotros veremos muy f&aacute;cilmente cual debiera ser nuestra actitud cuando comparamos esta creencia Cristiana con las Ciencias Ocultas y la Astrolog&iacute;a.<br /><span></span><br /><span></span>Astrolog&iacute;a<br /><span></span><br /><span></span>La Astrolog&iacute;a es un intento de describir el futuro de un individuo, basado en la posici&oacute;n de ciertas estrellas relativas al periodo del a&ntilde;o cuando esa persona naci&oacute;. Los Astr&oacute;logos hacen c&aacute;lculos en &eacute;stas bases y predicen qu&eacute; eventos, acontecimientos y oportunidades pueden ocurrir en la vida de esa persona. La gente puede leer una predicci&oacute;n astrol&oacute;gica por el precio de un peri&oacute;dico, tener cartas preparadas por un astr&oacute;logo por substancialmente m&aacute;s dinero, y ahora, incluso tener una lectura astrol&oacute;gica preparada por computador.<br /><span></span><br /><span></span>En la base de &eacute;ste proceso de predicciones astrol&oacute;gicas hay dos presuposiciones muy&nbsp; interesantes. La primera es que la posici&oacute;n de las estrellas al nacer controla el destino de cada persona nacida en la tierra. La relaci&oacute;n de esos cuerpos f&iacute;sicos determina que tipo de personalidad tengo, qu&eacute; me pasar&aacute;, como ser&aacute; vivida mi vida.<br /><span></span><br /><span></span>La otra presuposici&oacute;n es que hombres y mujeres est&aacute;n sujetos a &eacute;ste accidente del nacimiento por todas sus vidas; una persona no puede escapar de las determinantes influencias que surgen del hecho que &eacute;l o ella sea un Aries o un Sagitario. En la perspectiva de la astrolog&iacute;a, nosotros no somos realmente libres de elegir y desarrollar nuestro propio destino. &iexcl;Por siempre estamos sujetos a las ciegas y mec&aacute;nicas influencias que surgen de la locaci&oacute;n f&iacute;sica de las estrellas al momento de nuestro nacimiento!<br /><span></span><br /><span></span>Una conclusi&oacute;n sobre la Astrolog&iacute;a<br /><span></span><br /><span></span>No es dif&iacute;cil determinar cual ser&aacute; la visi&oacute;n de un Cristiano Ortodoxo sobre la Astrolog&iacute;a. En efecto, la astrolog&iacute;a niega el amoroso y gracioso Se&ntilde;or&iacute;o de Dios. Reemplaza a Dios con una visi&oacute;n mec&aacute;nica de la determinaci&oacute;n del futuro por las estrellas. En lugar de la gloriosa libertad del hombre presentada a nosotros en la Fe Cristiana, describe a una humanidad atormentada por las estrellas, abandonada a la inexorable influencia de las estrellas en su vida, mientras se retuerce y lucha para escapar de lo inevitable.<br /><span></span><br /><span></span>La astrolog&iacute;a niega la libertad de nuestro amante y gracioso Padre Celestial, y la gloria as&iacute; tambi&eacute;n como la responsabilidad de nuestra libertad. Aunque la astrolog&iacute;a pretende apuntar a lo que es presentado como una fuerza m&aacute;s all&aacute; del mero materialismo, no hace eso. Es una negaci&oacute;n de las verdades fundamentales de la Fe Cristiana.<br /><span></span><br /><span></span>Como tal no podemos permanecer indiferentes a ello, tampoco debieran los Cristianos compartir en esto o fomentar a otros a compartir en esto. &iexcl;Los hor&oacute;scopos en peri&oacute;dicos debieran ser ignorados como negaciones del amor de Dios y la libertad moral y espiritual del hombre! Los Cristianos deber&iacute;an persuadir a otros Cristianos a no tener nada que ver con la astrolog&iacute;a. De las tres opciones mencionadas anteriormente, la astrolog&iacute;a es definitivamente una negaci&oacute;n del tipo de vida Cristiano. &iexcl;Algo que debe ser rechazado como anticristiano!<br /><span></span><br /><span></span>&ldquo;Contemporary Moral Issues Facing the Orthodox Christian&rdquo; Stanley S. Harakas, Light &amp; Life Poblishing Co. Pags. 24-26.<br /><span></span><br /><span></span></div>  ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La fe ortodoxa de la biblia]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-fe-ortodoxa-de-la-biblia.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-fe-ortodoxa-de-la-biblia.html#comments]]></comments><pubDate>Thu, 07 Apr 2011 13:25:25 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2011/04/la-fe-ortodoxa-de-la-biblia.html</guid><description><![CDATA[BIBLIA"BIBLIA" El documento escrito de la Revelaci&oacute;n de Dios es la Biblia, palabra que significa el libro o libros. La Biblia tambi&eacute;n es llamada las Sagradas Escrituras. La palabra escritura simplemente significa alg&uacute;n documento escrito. La Biblia fue escrita durant [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph editable-text" style=" text-align: left; "><A name=BIBLIA><STRONG>BIBLIA</STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span>"BIBLIA" El documento escrito de la Revelaci&oacute;n de Dios es la <U>Biblia</U>, palabra que significa el <U>libro</U> o <U>libros</U>. La Biblia tambi&eacute;n es llamada las <U>Sagradas Escrituras</U>. La palabra <U>escritura</U> simplemente significa alg&uacute;n documento escrito. <br /><span></span><br /><span></span>La Biblia fue escrita durante el transcurso de miles de a&ntilde;os por muchas diferentes personas. Se divide en dos "testamentos" o &ldquo;alianzas&rdquo;. Estas palabras significan "acuerdos" o tal vez podr&iacute;amos decir &ldquo;contratos&rdquo;. Los dos testamentos son el Antiguo y el Nuevo; cada uno tiene sus propios escritos. Como libro, la Biblia contiene muchos diferentes tipos de escrituras: ley, profec&iacute;a, historia, poes&iacute;a, narraciones, aforismos, oraciones, cartas y visiones simb&oacute;licas.<br /><span></span><br /><span></span><A name=El_Antiguo_Testamento_><STRONG><U>El Antiguo Testamento</U></STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span>Los escritos del Antiguo Testamento comienzan con los cinco libros de la Ley, que se llaman el Pentateuco. (Pentateuco significa 5 libros.) Tambi&eacute;n se llaman la Torah, que significa la Ley. Algunas veces se refiere a estos cinco libros como los Libros de Mois&eacute;s, ya que se centran en el &Eacute;xodo y las leyes mosaicos.<br /><span></span><br /><span></span>En el Antiguo Testamento tambi&eacute;n se encuentran libros acerca de la historia del Pueblo de Israel, como por ejemplo I y II Reyes y I y II Samuel; los libros Sapienciales o de&nbsp; Sabidur&iacute;a, como los Salmos, Proverbios y Job; y libros de&nbsp; profec&iacute;as que llevan los nombres de los profetas del Antiguo Testamento. Un <U>profeta</U> es alguien que profesa p&uacute;blicamente la <U>Palabra de Dios</U> por inspiraci&oacute;n divina directa. Generalmente muchas personas piensan que un profeta es alguien que prediceel futuro, pero esto es solamente su significado secundario.<br /><span></span><br /><span></span>La Iglesia Ortodoxa tambi&eacute;n cuenta entre los libros aut&eacute;nticos del Antiguo Testamento los libros que se llaman Deuterocan&oacute;nicos (otros cristianos colocan estos libros en segundo lugar o los rechazan completamente por no considerarlos inspirados).<br /><span></span><br /><span></span><A name=El_Nuevo_Testamento_><STRONG><U>El Nuevo Testamento</U></STRONG></A><br /><span></span><br /><span></span>El coraz&oacute;n del Nuevo Testamento est&aacute; conformado por los cuatro Evangelios: el de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, quienes se llaman los <U>Evangelistas</U>, que quiere decir los que escribieron los Evangelios. La palabra Evangelio proviene del Griego, -Evangelion- y, como ya hemos visto, significa "Buena Nueva&rdquo;.<br /><span></span><br /><span></span>El Nuevo Testamento contiene tambi&eacute;n el Libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, escrito por San Lucas. Adem&aacute;s encontramos catorce <U>Ep&iacute;stolas</U> (que simplemente significa "cartas") atribuidas al Ap&oacute;stol San Pablo. No obstante, es posible que algunas, como la Ep&iacute;stola a los Hebreos, no fueran escritas directamente por &eacute;l. Tambi&eacute;n se encuentran en el Nuevo Testamento tres ep&iacute;stolas&nbsp; escritas por el Ap&oacute;stol Juan; dos por el Ap&oacute;stol Pedro; una atribuida al Ap&oacute;stol Santiago y otra al Ap&oacute;stol Tadeo (Judas). Finalmente se encuentra el Libros de la Revelaci&oacute;n, que tambi&eacute;n se conoce como el Apocalipsis, atribuido a San Juan.<br /><span></span><br /><span></span>Para el Cristiano Ortodoxo, la Biblia es la principal fuente escrita de la Doctrina Divina, ya que Dios Mismo inspir&oacute; su escritura por su Santo Esp&iacute;ritu. <EM>(V&eacute;ase II Timoteo 3, 16 y II Pedro 1, 20.)</EM> Esta es la doctrina de la inspiraci&oacute;n de la Biblia; es decir, que hombres inspirados por Dios escribieron las palabras que son verdaderamente sus propios palabras humanas (&iexcl;toda palabra es humana!), pero que sin embargo se puedan llamar, en su conjunto, la <U>Palabra de Dios</U>. As&iacute; la Biblia es la Palabra de Dios en forma escrita pues contiene no solamente los pensamientos y experiencias de los hombres, sino la Revelaci&oacute;n de Dios Mismo.<br /><span></span><br /><span></span>El coraz&oacute;n de la Biblia, Palabra de Dios escrita a la manera de los hombres, es la persona del Verbo Viviente de Dios bajo el aspecto de hombre, Jesucristo. Todas las partes de la Biblia se interpretan en la Iglesia Ortodoxa a la luz de Cristo, pues todo lo que est&aacute; en la Biblia conduce a Cristo y habla acerca de &Eacute;l. (Lucas 24, 44) Se simboliza esto en la Iglesia Ortodoxa por el hecho de que es solamente el Libro de los Cuatro Evangelios el que se encuentra entronizado en el Altar, y no la Biblia entera. Esto es as&iacute; porque todo lo que est&aacute; en la Biblia se cumple en Cristo.<br /><span></span><br /><span></span></div>  ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[En verdad creemos... ¿en qué?]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2010/04/en-verdad-creemos-en-qu2.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2010/04/en-verdad-creemos-en-qu2.html#comments]]></comments><pubDate>Mon, 19 Apr 2010 14:21:42 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2010/04/en-verdad-creemos-en-qu2.html</guid><description><![CDATA[Lo importante en el Credo, es que todas las Iglesias Cristianas en el mundo crean en una sola Fe y se cree una conexi&oacute;n colectiva. Por ello, es necesario que lo avalen todas las Iglesias representadas en un Concilio Ecumenical.&nbsp;El Credo se formul&oacute; en el Concilio de Nicia en el a&ntilde;o 325 D.C.&nbsp;As&iacute; mismo dicho Concilio Ecumenical que resisti&oacute; la herej&iacute;a de Ario, que neg&oacute; la d [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">Lo importante en el Credo, es que todas las Iglesias Cristianas en el mundo crean en una sola Fe y se cree una conexi&oacute;n colectiva. Por ello, es necesario que lo avalen todas las Iglesias representadas en un Concilio Ecumenical.<BR>&nbsp;<BR>El Credo se formul&oacute; en el Concilio de Nicia en el a&ntilde;o 325 D.C.<BR>&nbsp;<BR>As&iacute; mismo dicho Concilio Ecumenical que resisti&oacute; la herej&iacute;a de Ario, que neg&oacute; la divinidad de Cristo. La Iglesia Copta estaba representada en el Concilio por el Papa Alexandro decimonoveno patriarca de Alexandria, acompa&ntilde;ado de su diacono Atanasio, quien formulo las partes del Credo y las partes de la Divinidad del Esp&iacute;ritu Santo.&nbsp; <BR>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <BR>Todas las Iglesias del mundo, incluyendo las que no est&aacute;n de acuerdo con algunos puntos de la Fe, est&aacute;n de acuerdos en los puntos de la Fe del Credo; as&iacute; que el que no crea en el Credo no se considerar&aacute; Cristiano, como los Testigos de Jehov&aacute; o los Sabadistas, quienes creyeron en los dos Testamentos de la Santa Biblia (seg&uacute;n sus traducciones) pero no creen en la Fe de los Cristianos incluyendo al Credo.<BR>&nbsp;<BR>El credo incluye las siguientes verdades de la Fe:<BR>&nbsp;<BR>La unidad de Dios; el Credo comienza con la frase: &ldquo;En verdad creemos en un solo Dios&rdquo;.<BR>La Santa Trinidad, la Divinidad y la regla de cada una.<BR>La Encarnaci&oacute;n, el Sacrificio y la Salvaci&oacute;n.<BR>El Bautismo y el Perd&oacute;n de los Pecados.<BR>La Resurrecci&oacute;n de los Muertos y la Vida Eterna.<BR>La Segunda Llegada de Cristo y el juicio final.<BR>Una Iglesia Santa, Universal y Apost&oacute;lica.<BR>&nbsp;<BR>A continuaci&oacute;n se desarrollar&aacute;n cada uno de los puntos del Credo:<BR>&nbsp;<BR>La Fe incluye la creencia, la confianza, el convencimiento y la aceptaci&oacute;n por completo con la mente y el coraz&oacute;n. El Ap&oacute;stol San Paulo confirma que &ldquo;tener Fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera, es estar convencidos de la realidad de las cosas que no vemos&rdquo;. (Heb.&nbsp; 11:1)&nbsp; <BR>&nbsp;<BR>Nosotros creemos en los milagros, por ejemplo, a pesar de estar en contra del razonamiento y sobre el nivel del entendimiento. La mente no encuentra explicaci&oacute;n para los milagros, &uacute;nicamente el hecho de Dios; estas cosas se aceptan sin entendimiento.<BR>En nuestra vida diaria, por ejemplo, muchos nuevos inventos son aceptados y la mayor&iacute;a no son entendibles o simplemente no se comprenden; uno no puede por el momento entender a la electricidad o a la telecomunicaci&oacute;n, sin embargo son aceptadas sin pensarlas; as&iacute; mismo, no se sabe como operan las computadoras pero lo admitimos. <BR>&nbsp;<BR>&middot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Fe no se contradice con la inteligencia, simplemente est&aacute; sobre su nivel.<BR>&nbsp;<BR>Todos creemos que el Esp&iacute;ritu es la causa de la vida humana sin verlo, la mente acepta la verdad, que cuando el esp&iacute;ritu de uno deja el cuerpo f&iacute;sico de uno, muere; pero la mente no sabe que es el esp&iacute;ritu, ni los detalles como sus habilidades para saber cosas o su destino, pero aceptamos lo que la Fe nos dice acerca de &eacute;l.<BR>&nbsp;<BR>Igualmente, la Resurrecci&oacute;n de los cuerpos se acepta por Fe sin que la mente pueda explicarse como es que esto sucede o como es que los cuerpos viven despu&eacute;s que regresan a la Tierra. Nosotros no sabemos esto, y no es importante, mas lo aceptamos por Fe.<BR>&nbsp;<BR>&middot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mente acepta lo que la Fe nos presenta.<BR>&nbsp;<BR>La Fe nos lleva a niveles de entendimiento m&aacute;s altos. La mente trata con la idea y la trata de explicar. Estos puntos sobre el entendimiento se reciben por la Fe de la inspiraci&oacute;n o de las santas escrituras como Dios habl&oacute; con los profetas.<BR>&nbsp;<BR>En verdad creemos.......No es la Fe que nuestros padres que fueron creyentes nos inculcan, sin embargo creemos con el convencimiento de nuestros corazones.<BR>&nbsp;<BR>La Fe requiere un coraz&oacute;n humilde, dispuesto y sencillo.<BR>&nbsp;<BR>Algunas personas tienen una mente muy compleja y pierden la sencillez de la Fe.<BR>&nbsp;<BR>&nbsp; Los ni&ntilde;os creen porque todav&iacute;a no llegan a dudar.<BR>&nbsp;<BR>Si se ense&ntilde;a a un ni&ntilde;o a orar, &eacute;l lo har&aacute; con nosotros y hablar&aacute; con Dios sin preguntar qui&eacute;n es &eacute;ste Dios al que le habla sin verlo. Nos sorprenden los protestantes que rechazan el Bautizo de los ni&ntilde;os debido a que ellos consideren que los ni&ntilde;os &iexcl;no son creyentes todav&iacute;a! &iexcl;Pueden ellos tener la fe de los ni&ntilde;os! <BR><BR><BR>&middot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mente compleja se opone a la Fe y mientras m&aacute;s compleja es &eacute;sta, m&aacute;s dudas tiene y m&aacute;s discute al respecto.<BR>Por ello, es bueno inculcar la Fe a temprana edad debido a que la Fe de el ni&ntilde;o es m&aacute;s fuerte que su inteligencia, en otras palabras, m&aacute;s crecida.<BR>&nbsp;<BR>La mente que es &uacute;nicamente inteligencia sin Fe es verdaderamente pobre.<BR>&nbsp;<BR>En una ocasi&oacute;n un fil&oacute;sofo Ateo caminaba por un campo y observ&oacute; a un campesino hincado y con las manos levantadas hacia el cielo inmerso en una profunda oraci&oacute;n. El fil&oacute;sofo estaba sorprendido y se dijo a s&iacute; mismo: -Estoy dispuesto a dejar mi filosof&iacute;a a cualquier persona que pueda darme la Fe de este sencillo campesino que puede hablar con alguien invisible con todo su coraz&oacute;n.<BR>&nbsp;<BR>&middot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En verdad creemos... &iquest;en qu&eacute;?<BR>&nbsp;<BR>Creemos en un solo Dios Dios:<BR>&nbsp;<BR>&nbsp;<BR>&nbsp;<BR><BR><BR>Creemos en un solo dios y en la Santa Trinidad; como un solo dios decimos: &ldquo;en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;... un Dios. Am&eacute;n. <BR>&nbsp;<BR>Creer en un solo Dios es el primero de los Diez mandamientos. Como el Se&ntilde;or dice: &ldquo;Yo soy el Se&ntilde;or tu Dios, no tengas otros Dioses aparte de mi&rdquo; (Ex. 20: 2, 3) (Det. 5: 6, 7).hay muchos versos acerca&nbsp; de la unidad de Dios, tal y como se encuentran en el libro del Profeta Isa&iacute;as:&nbsp; &ldquo;Antes de mi, no ha existido ning&uacute;n Dios, ni habr&aacute; ninguno despu&eacute;s de mi&rdquo; (Isa. 43: 10, 11). Tambi&eacute;n ver [(Isa. 44: 9) (Isa. 48: 12)].<BR>&nbsp;<BR>El nuevo testamento tambi&eacute;n habla de la unidad de Dios. <BR>&nbsp;<BR>El Ap&oacute;stol San Juan dice: &ldquo;Por que Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre. El Verbo y el Esp&iacute;ritu Santo y estos Tres son Uno&rdquo; (1&ordf; de Juan 5: 7). El Ap&oacute;stol Santiago dice: &ldquo;Tu crees que Dios es Uno, bien haces, tambi&eacute;n los demonios creen y tiemblan&rdquo; (Stg. 2: 19). El Ap&oacute;stol quiere decir, que la Fe intelectual, no es la Fe interior, &iexcl;la persona que no cree en un solo Dios, es m&aacute;s inferior que los demonios! As&iacute; mismo nuestro Se&ntilde;or Jesucristo dijo: &ldquo;Bautiz&aacute;ndolos en el nombre del Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo&rdquo; (Mat. 28: 19), el dijo en el nombre y no en los nombres.<BR>&nbsp;<BR>No Creemos en la pluralidad de Dios, pero si en un solo Dios.<BR>&nbsp;<BR>Probablemente uno se pregunta &iquest;c&oacute;mo Tres pueden ser Uno?, seg&uacute;n la matem&aacute;tica 1+1+1=3 y no 1, pero decimos seg&uacute;n la matem&aacute;tica tambi&eacute;n 1x1x1=1 y no resultan Tres.<BR>&nbsp;<BR>El Hijo dijo: &ldquo;El Padre esta en mi y yo en el Padre&rdquo; (Juan 10: 38) y &ldquo;Yo y El Padre Uno somos&rdquo; (Juan 10: 30) No somos Polite&iacute;stas, ya que no creemos en otros Dioses.<BR>&nbsp;<BR>La Santa Trinidad no significa la pluralidad de Dioses, sino significa la peculiaridad de un solo Dios.<BR>&nbsp;<BR>Dios es Existente, Intelecto y Esp&iacute;ritu. Con el Intelecto y el Esp&iacute;ritu, Dios es una Existencia. El hombre creado a semejanza de Dios, es una Existencia con Intelecto y Esp&iacute;ritu, y los tres son Uno. Es como el fuego con el calor y la luz que sale de ella son uno. El sol tambi&eacute;n es uno, con su calor y su luz.<BR>&nbsp;<BR>El Padre es la Divinidad, el Hijo es la pronunciaci&oacute;n del intelecto de Dios o la palabra de Dios o la sabidur&iacute;a de Dios (1&ordf; Cor. 1: 23: 24). El Esp&iacute;ritu Santo es el Esp&iacute;ritu de Dios, Dios y su Esp&iacute;ritu son Uno y Dios y su Intelecto son Uno y los Tres son Uno.<BR>&nbsp;<BR>La gente que Cree en la pluralidad de Dioses, est&aacute;n en contra de la raz&oacute;n de entender a la Divinidad.<BR>Si existieran muchos Dioses, uno de ellos seria m&aacute;s poderoso; este seria Dios y los otros no lo serian. Si los Tres tienen el mismo poder, cada uno de ellos quedar&iacute;a por encima del poder de los otros dos; en otras palabras cada uno de ellos tendr&iacute;a el poder sobre todos, excepto los otros dos Dioses. De esta forma ninguna de ellos seria Dios, puesto que ninguno de ellos es Omnipotente.<BR>&nbsp;<BR>Lo mismo se dice de la creaci&oacute;n, &iquest;si los Tres eran muchos Dioses, cual de ellos seria el creador? Si uno de ellos lo es, El seria Dios y toda creaci&oacute;n seria regulada por El, puesto que El es el creador, mientras que los otros no son Dioses. &iquest;Si este creador ha creado todas las cosas, entonces El ha creado a los otros Dioses?<BR>&nbsp;<BR>Si la respuesta es Si, entonces ellos no son Dioses, pero si la respuesta es No, entonces su poder para crear seria superado por otros Dioses, pero si &eacute;sta es superada y limitada entonces No es Dios.<BR>Si aplicamos el mismo razonamiento a los otros atributos divinos, tenemos el inevitable resultado de creer en un solo Dios.<BR>&nbsp;<BR>Nosotros creemos en un solo Dios... Dios Padre</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Porque nuestra Iglesia dicen por Cristojesus nuestro senor en Padre Nuestro]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/12/post-title-click-and-type-to-edit.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/12/post-title-click-and-type-to-edit.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 26 Dec 2009 11:12:44 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/12/post-title-click-and-type-to-edit.html</guid><description><![CDATA[Mi progunta de la Eucaristia comolgan pan o carne vino o sangre&nbsp;LA IGLESIA COPTA ORTODOXA CREE QUE en el sacramento de la Eucaristia se convierte el pan y el vino a cuerpo y sangre de cristo y los fundamentos biblicos de este se encuentra en :aqui podemos ver que el Se&ntilde; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; "><span style="color: rgb(41, 48, 59); font-family: Georgia, 'Times New Roman', sans-serif; font-size: 13px; line-height: normal; ">Mi progunta de la Eucaristia comolgan pan o carne vino o sangre&nbsp;<br /><br />LA IGLESIA COPTA ORTODOXA CREE QUE en el sacramento de la Eucaristia se convierte el pan y el vino a cuerpo y sangre de cristo y los fundamentos biblicos de este se encuentra en :<br /><br /><br /><br />aqui podemos ver que el Se&ntilde;or dijo mi cuerpo y no dijo la comida y es verdad por eso todos los evangelios hablaron del acto.<br /><br />1-Mateo 26:26-28 (Y comiendo ellos, tom&oacute; Jes&uacute;s el pan, y bendijo, y lo parti&oacute;, y di&oacute; &aacute; sus disc&iacute;pulos, y dijo: Tomad, comed. esto es mi cuerpo., Y tomando el vaso, y hechas gracias, les di&oacute;, diciendo: Bebed de &Eacute;l todos; Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisi&oacute;n de los pecados.)<br /><br />2-Marcos 14:22-24 (Y estando ellos comiendo, tom&oacute; Jes&uacute;s pan, y bendiciendo, parti&oacute; y les di&oacute;, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. , Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les di&oacute;: y bebieron de &Eacute;l todos. Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.)<br /><br />3- Lucas 22:19-20 (Y tomando el pan, habiendo dado gracias, parti&oacute;, y les di&oacute;, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de m&iacute;. , Asimismo tambi&eacute;n el vaso, despu&eacute;s que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.)<br /><br />4- Juan 6:54-55 (El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitar&eacute; en el d&iacute;a postrero. , Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. )<br /><br />este sangre en la eucaristia para el perdon los picados y para la vida eterna<br /><br />1Juan 1:7 (Mas si andamos en luz, como &Eacute;l est&aacute; en luz, tenemos comuni&oacute;n entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.)<br /><br />Juan 6:54 (El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitar&eacute; en el d&iacute;a postrero)<br /><br />y tambian permanecemos en Cristo en la Eucaristia.<br />Juan 6:56 (El que come mi carne y bebe mi sangre, en m&iacute; permanece, y yo en &Eacute;l.)<br /><br />y tambian san pavlo despues de Cristo asegura la importancia de hacer la eucaristia al decir :<br /><br />1Cor. 11:27-29 ( De manera que, cualquiera que comiere este pan &oacute; bebiere esta copa del Se&ntilde;or indignamente, ser&aacute; culpado del cuerpo y de la sangre del Se&ntilde;or. )<br /><br />( Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para s&iacute;, no discerniendo el cuerpo del Se&ntilde;or</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Porque nuestra iglesia dece Por Cristo Jesus Nuestro Señor]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/08/first-post.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/08/first-post.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 01 Aug 2009 00:00:00 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/08/first-post.html</guid><description><![CDATA[Cuando nuestras padres dicen Por Cristo Jesua Nuestro Dios .esta delabiblia Tambies1-En el nombre De Jesus is la Salvacion (Hechos 4:12 Y en ning&uacute;n otrohay salvaci&oacute;n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a loshombres, en que podamos ser salvos. )2-En el nombre de Jesus es la esperaanza (Mateo 12:21 Y en su nombreesperar&aacute;n los gentiles.)3-Todo de los rogativas en el nomder d [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">Cuando nuestras padres dicen Por Cristo Jesua Nuestro Dios .esta de<br />labiblia Tambies<br />1-En el nombre De Jesus is la Salvacion (Hechos 4:12 Y en ning&uacute;n otro<br />hay salvaci&oacute;n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los<br />hombres, en que podamos ser salvos. )<br />2-En el nombre de Jesus es la esperaanza (Mateo 12:21 Y en su nombre<br />esperar&aacute;n los gentiles.)<br />3-Todo de los rogativas en el nomder del Se&ntilde;or nos lo dar&aacute; (Juan 16:23<br /> En aquel d&iacute;a no me preguntar&eacute;is nada. De cierto, de cierto os digo,<br />que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dar&aacute;. )<br />Por eso todas las oraciones de nuestra Iglesia asta En el nombre De Jesus. </div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Elementos de la oración aceptada como (padre nuestro)]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/elementos-de-la-oracin-aceptada-como-padre-nuestro.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/elementos-de-la-oracin-aceptada-como-padre-nuestro.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 13 Jun 2009 00:00:00 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/elementos-de-la-oracin-aceptada-como-padre-nuestro.html</guid><description><![CDATA[1 - Gloria a Dios       Padre nuestro que est&aacute;s en los cielos&hellip;.2 - Testimonio de fe      santificado sea tu nombre.3 - la prestaci&oacute;n de obediencia      H&aacute;gase tu voluntad4 &ndash; Recuerdan la esperanza       El pan nuestro de cada d&iacute;a, d&aacute;noslo hoy5 &ndash; El perdone de  los pecados       Y perd&oacute;nanos nuestros pecados6 - el miedo del mal       Y no nos metas en tent [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">1 - Gloria a Dios       Padre nuestro que est&aacute;s en los cielos&hellip;.<br />2 - Testimonio de fe      santificado sea tu nombre.<br />3 - la prestaci&oacute;n de obediencia      H&aacute;gase tu voluntad<br />4 &ndash; Recuerdan la esperanza       El pan nuestro de cada d&iacute;a, d&aacute;noslo hoy<br />5 &ndash; El perdone de  los pecados       Y perd&oacute;nanos nuestros pecados<br />6 - el miedo del mal       Y no nos metas en tentaci&oacute;n, mas l&iacute;branos del mal.<br />7- En el nombre de Cristo </div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Símbolos del Espíritu Santo]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/smbolos-del-espritu-santo.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/smbolos-del-espritu-santo.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 06 Jun 2009 00:00:00 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/06/smbolos-del-espritu-santo.html</guid><description><![CDATA[Nos proporcion&oacute; la santa biblia revelan mucho sobre la naturaleza de la obra del Esp&iacute;ritu Santo en nosotros, lo m&aacute;s importante: 1 &ndash; Paloma ... Significa la paz y humidadMateo 3:16 Y Jes&uacute;s, despu&eacute;s que fue bautizado, subi&oacute; luego del agua; y he aqu&iacute; cielos le fueron abiertos, y vio al Esp&iacute;ritu de Dios que descend&iacute;a como paloma, y ven&iacute;a sobre &eacute;l. [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">Nos proporcion&oacute; la santa biblia revelan mucho sobre la naturaleza de la obra del Esp&iacute;ritu Santo en nosotros, lo m&aacute;s importante: <br /><br />1 &ndash; Paloma ... Significa la paz y humidad<br />Mateo 3:16 Y Jes&uacute;s, despu&eacute;s que fue bautizado, subi&oacute; luego del agua; y he aqu&iacute; cielos le fueron abiertos, y vio al Esp&iacute;ritu de Dios que descend&iacute;a como paloma, y ven&iacute;a sobre &eacute;l.<br />2 &ndash; Agua.....Significa la vida y alegria<br />Juan 7:38,39 El que cree en m&iacute;, como dice la Escritura, de su interior correr&aacute;n r&iacute;os de agua viva.7:39 Esto dijo del Esp&iacute;ritu que hab&iacute;an de recibir los que creyesen en &eacute;l; pues a&uacute;n no hab&iacute;a venido el Esp&iacute;ritu Santo, porque Jes&uacute;s no hab&iacute;a sido a&uacute;n glorificado<br />Salmos46:4,5 Del r&iacute;o sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Alt&iacute;simo.46:5 Dios est&aacute; en medio de ella; no ser&aacute; conmovida Dios la ayudar&aacute; al clarear la ma&ntilde;ana<br />3. Viento.....Significa limpiar de los pecados<br />Juan3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de d&oacute;nde viene, ni a d&oacute;nde va; as&iacute; es todo aquel que es nacido del Esp&iacute;ritu.<br />3. fuego.....Significa santificar<br />Mateo 3:11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras m&iacute;, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es m&aacute;s poderoso que yo; &eacute;l os bautizar&aacute; en Esp&iacute;ritu Santo y fuego.<br />&Eacute;xodo 3:2,3 Y se le apareci&oacute; el &Aacute;ngel de Jehov&aacute; en una llama de fuego en medio de una zarza; y &eacute;l mir&oacute;, y vio que la zarza ard&iacute;a en fuego, y la zarza no se consum&iacute;a. 3:3 Entonces Mois&eacute;s dijo: Ir&eacute; yo ahora y ver&eacute; esta grande visi&oacute;n, por qu&eacute; causa la zarza no se quema.<br />Romanos 12:11 fervientes en esp&iacute;ritu. </div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Marcado de la luz]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/marcado-de-la-luz.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/marcado-de-la-luz.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 16 May 2009 00:00:00 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/marcado-de-la-luz.html</guid><description><![CDATA[1 - la luz es de la Palabra de Dios (Salmo 119:105 L&aacute;mpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino).2 &ndash; la luz es comuni&oacute;n (1ra. de Juan1:7 pero si andamos en luz, como &eacute;l est&aacute; en luz, tenemos comuni&oacute;n unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.)3- el amor de los hermanos (1ra. de Juan 2:10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">1 - la luz es de la Palabra de Dios (Salmo 119:105 L&aacute;mpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino).<br /><br />2 &ndash; la luz es comuni&oacute;n (1ra. de Juan1:7 pero si andamos en luz, como &eacute;l est&aacute; en luz, tenemos comuni&oacute;n unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.)<br /><br />3- el amor de los hermanos (1ra. de Juan 2:10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en &eacute;l no hay tropiezo.)<br /><br />4 &ndash; las buenas obras (Mateo 5:16 As&iacute; alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que est&aacute; en los cielos.) </div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El agua es proporcionada por el Sr. características]]></title><link><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/el-agua-es-proporcionada-por-el-sr-caractersticas.html]]></link><comments><![CDATA[http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/el-agua-es-proporcionada-por-el-sr-caractersticas.html#comments]]></comments><pubDate>Sat, 09 May 2009 00:00:00 -0800</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.laiglesiaortodoxa.org/5/post/2009/05/el-agua-es-proporcionada-por-el-sr-caractersticas.html</guid><description><![CDATA[El agua es proporcionada por el Sr. caracter&iacute;sticas, en particular: 1-el es Grace la divina "le doy", as&iacute; que la alegr&iacute;a divina: " Sacar&eacute;is con gozo aguas de las fuentes de la salvaci&oacute;n. " (Isa&iacute;as 12: 3).  2- el da la vida eterna, sin la necesidad " Jes&uacute;s les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a m&iacute; viene, nunca tendr&aacute; hambre; y el que en m&iacute; cree, no t [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div  class="paragraph" style=" text-align: left; ">El agua es proporcionada por el Sr. caracter&iacute;sticas, en particular: <br /><br />1-el es Grace la divina "le doy", as&iacute; que la alegr&iacute;a divina: " Sacar&eacute;is con gozo aguas de las fuentes de la salvaci&oacute;n. " (Isa&iacute;as 12: 3). <br /><br /> 2- el da la vida eterna, sin la necesidad " Jes&uacute;s les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a m&iacute; viene, nunca tendr&aacute; hambre; y el que en m&iacute; cree, no tendr&aacute; sed jam&aacute;s. &raquo; (Juan 6: 35). <br /><br /> 3- El agua en el interior de uno mismo, "se convierten&rdquo; Huerto cerrado eres, hermana m&iacute;a, esposa m&iacute;a; Fuente cerrada, fuente sellada. " (El Cantar de los Cantares 4: 12). <br /><br /> 4- Y esta fuente vivo  " El que cree en m&iacute;, como dice la Escritura, de su interior correr&aacute;n r&iacute;os de agua viva. " (Juan 7: 38). </div>]]></content:encoded></item></channel></rss>

